Gestión de Riesgo: Cómo bajar la metodología a la práctica, según David Hillson

El Dr. David Hillson, reconocido especialista en gestión de riesgos aplicada a proyectos, plantea que aunque la disciplina de project risk management ya está instalada hace tiempo, los proyectos siguen fallando y eso sugiere que todavía existe una desconexión entre lo que se enseña como “mejores prácticas” y lo que realmente se ejecuta en el día a día.

Hillson parte de una idea simple: los seres humanos vienen ejecutando proyectos desde siempre, y también convivimos desde siempre con el hecho de que las cosas no salen según lo planificado. La gestión de riesgos aparece justamente como respuesta formal a esa realidad: identificar y tratar los riesgos dentro del contexto del proyecto.

Sin embargo, Hillson señala que no alcanza con que exista consenso sobre los “fundamentos” del risk management: si los resultados siguen siendo pobres, algo no está funcionando. Para él, el problema no es que falten metodologías, sino que muchas veces la aplicación se queda en lo teórico, lo burocrático o lo superficial, sin impactar en la toma de decisiones real del proyecto.

A partir de ese diagnóstico, el autor propone cuatro áreas donde todavía hay oportunidades de mejora para cerrar la brecha entre teoría y práctica:

  1. Principios
    Hillson observa que muchas veces se entiende “riesgo” de forma limitada, enfocándolo solo en amenazas (cosas que pueden salir mal) y generalmente reduciéndolo a costo y cronograma. Para él, esa mirada es incompleta: el riesgo debería cubrir también otras dimensiones del proyecto, y no limitarse a un checklist de “cosas malas posibles”.
  2. Proceso
    El autor sugiere que el proceso de riesgo tiene que estar integrado al proyecto, no ser un ritual separado o “un Excel que se actualiza para cumplir”. La gestión de riesgos sirve cuando influye sobre decisiones: qué priorizar, qué evitar, dónde invertir esfuerzo, y cómo responder ante incertidumbre.
  3. Personas
    Hillson remarca que el riesgo no se gestiona solo con herramientas: se gestiona con personas. Por eso, la cultura, los comportamientos, la comunicación y las responsabilidades reales dentro del equipo son factores decisivos. Si el equipo no lo cree útil, no lo usa bien. Y si no hay sponsorship real, queda como maquillaje metodológico.
  4. Persistencia
    Finalmente, enfatiza que la gestión de riesgos no es un evento puntual (tipo “lo vimos en el kickoff”). Necesita continuidad: revisarse, actualizarse y sostenerse durante todo el ciclo del proyecto. La falta de persistencia hace que el riesgo se vuelva algo decorativo, cuando en realidad debería ser una práctica viva.

Fuente del artículo: http://articulosit.files.wordpress.com/2012/09/managing-risk-in-projects.pdf